Planeta Zoo -Año 6 Número 19 Junio, 2010
La nueva cartitilla, ¡creando conexiones!
¿Qué cosas haces tú o tu familia que puedan afectar al tití cabeciblanco? Esta fue una de las preguntas que hicimos a un grupo de estudiantes antes de iniciar la implementación, en días pasados, del nuevo texto de educación ambiental producido por la Fundación Proyecto Tití: la Cartitilla, diseñada para estudiantes de séptimo a noveno grados de instituciones educativas, de las comunidades rurales de Atlántico y norte de Bolívar.
Por sorpresa, más de una vez escuchamos como respuesta a nuestra pregunta inicial: «Nada, no hacemos nada que afecte al tití». Y nos sorprende tal afirmación porque muchas de las cosas que afectan al tití son precisamente aquellas que las comunidades rurales llevan a cabo como una forma de generar ingresos económicos para su subsistencia.
Cortar árboles para comercializar su madera o para producir leña y carbón de venta o de consumo, cazar animales silvestres para venderlos en el comercio ilegal de mascotas, quemar y disponer inadecuadamente de los residuos sólidos y líquidos, son, entre otras, las prácticas que dañan al tití, pues destruyen su bosque y alteran el equilibrio ecológico.
Es evidente que en la respuesta de estos jóvenes está ausente la conexión entre sus acciones diarias y las de sus familias con relación a el impacto que producen en su medio ambiente y, en particular, en el bosque que los titíes necesitan para sobrevivir. Pues bien, crear estas conexiones es el gran reto de la nueva Cartitilla; y no sólo para entender cómo estamos afectando de manera negativa al medio ambiente, sino también para entender que de igual manera podemos afectarlo positivamente, incluso a partir de cambios simples en nuestras costumbres. Y un poco más allá de entender dichas conexiones, pretendemos además que los estudiantes reconozcan la importancia de
proteger los recursos naturales y, por otra parte, las graves consecuencias que no hacerlo tiene para su propia calidad de vida y la de sus familias. No será una tarea fácil, pero confiamos en que es posible lograrlo con el esquema innovador que presenta la Cartitilla, el cual se desenvuelve a través de cuentos ilustrados que deben interpretar y evaluar los estudiantes, para luego interiorizarlos mediante ejercicios prácticos y sencillos proyectos de acción y divulgación.
La Fundación Proyecto Tití tomó la decisión audaz de implementar –en esta primera sesión con 100 estudiantes de las comunidades objetivo actualmente en desarrollo– un programa piloto y no la versión definitiva de la Cartitilla. Se trata de una decisión que implica un arduo y costoso trabajo, pero absolutamente decisivo para construir un material educativo que se ajuste a las particularidades de los usuarios y se retroalimente de manera permanente en pos de lograr el mejor estándar posible. Se espera, entonces, generar un conocimiento duradero y transferible en estos estudiantes que los motive a tomar acción y a liderar procesos de cambio en favor del medio ambiente y, en especial, del tití cabeciblanco y de los bosques en los que habita.

