Planeta Zoo -Año 3 Número 7 Febrero, 2007
Gutiérrez: un mono con carácter
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Gutiérrez recibe su nombre por un empleado que trabajó en el Zoológico de
Barranquilla, conocido por su temperamento malgeniado al igual que el del mono de nuestra historia.
Gutiérrez es un mico de copete o Cebus apella, una especie de primate con 3 kg de peso promedio, cola prensil que le sirve como un quinto brazo para su vida arborícola y cabeza ancha de frondosa coronilla con pelo negro. De esta última característica deriva su nombre común.
Sus años en el Zoológico, como los de muchos de su especie, están cargados de anécdotas, en las que su fuerte temperamento ha escrito episodios memorables. Desde su llegada, hace 17 años, Gutiérrez se hizo sentir destronando al antiguo macho alfa para proclamarse no sólo jefe, sino el único con derecho a las hembras del grupo. Al poco tiempo formó su clan, conformado por cinco machos y una hembra que es su compañera.
Dentro del grupo de cuidadores, se destaca por su prolífica manera de conservar su especie y por su fuerte dentadura, la cual ha dejado impresa en la mano de más de un desprevenido. “Con Gutiérrez no hay que confiarse” es el lema de los cuidadores, quienes también lo han separado de riñas con otros primates. En una oportunidad, dos monos cariblancos, conociendo las cualidades de combate del mono de copete, se enfrentaron en bandada contra él, pero perdieron el encuentro.
Sin embargo, el tiempo hizo mella en este adulto primate y, en el primer semestre de 2005, comenzó a perder la vista en ambos ojos a causa de cataratas por su avanzada edad. El problema de visión fue aumentando y su jerarquía en el grupo disminuyendo. Durante un largo mes, tuvo que guiarse por sus sentidos y buena memoria y, además, le tocó resignarse a que otros machos cortejaran su compañera.
El Departamento de Veterinaria del Zoo, luego de varias evaluaciones, decidió consultar a un oftalmólogo para humanos, el doctor Oscar Albiz González, quien, a su vez, determinó operarlo, quince días después de haberlo valorado. Con este procedimiento, Gutiérrez se convirtió en el primer primate del país en ser intervenido para recuperar la visión.
La operación resultó todo un éxito, y Guty, como le dicen cariñosamente, recuperó por completo la visión y regresó a su hábitat para recobrar sus dominios. Ahora, vigila con celo que ninguno se acerque a su hembra y es quien selecciona, con su excelente vista, los mejores alimentos para sí mismo, incluso ha desarrollado un cuidoso sistema para abrir los cocos lazándolos desde una tarima ubicada dentro de su hábitat.

