Planeta Zoo -Año 3 Número 7 Febrero, 2007
Curiosidades
Curiosidades
Un felino con poca fama
Aunque tiene los mismos hábitos alimenticios y comportamientos de su especie, el
león blanco es un animal poco conocido. Su característico color blanco, que marca la diferencia con los otros leones, se debe a un gen recesivo y no a una presencia de albinismo. Estos felinos son exclusivos de Timbavati (Sudáfrica), que significa en lenguaje local “lugar donde un ángel bajará del cielo”. Muchas tribus lo consideran un dios, y su presencia ha estado unida a creencias que le confieren poderes de prosperidad y abundancia. Debido a la caza, es casi imposible encontrar leones blancos en libertad. Actualmente, según las estadísticas, quedan sólo 70 ejemplares en el mundo.
Unos pequeños con historia
Las ardillas, populares y ágiles roedores, son una especie muy antigua. Su historia comienza hace 20 ó 30 millones de años atrás. En la actualidad, habitan los cinco continentes, con más de 350 especies poseedoras de hábitos tanto arborícolas como terrestres. Sin embargo, algunas de ellas son capaces de planear por poseer membranas y una gran cola. Asimismo, su corta longitud (entre los 38 y 45 cm) y sus patas también de menor tamaño, pero fuertes y dotadas de uñas afiladas, le sirven para aferrarse a los árboles. En adición, una excelente vista le permite calcular bien las distancias.
Verdadera fuente de oxígeno
La mayoría del oxígeno generado en el planeta no proviene de los bosques. El 80%
del oxígeno indispensable para nuestra supervivencia se produce en los arrecifes coralinos. Los arrecifes de coral, considerados monumentos vivos, son colonias formadas por diminutos animales llamados pólipos. Dentro del tejido del pólipo, hay una población de algas que viven en asociación de mutuo provecho con el coral: el pólipo provee de protección a las algas y éstas, a su vez, proveen de alimento y oxígeno al coral. Dichos ecosistemas están amenazados por la contaminación, la destrucción de los manglares, la erosión del suelo, los excesos en el turismo marino y el cambio climático global.
El camino de las hormigas
Según los científicos de la Universidad de Sussex, Inglaterra, las hormigas tienen una precisa estrategia de navegación visual. En su primer viaje en busca de alimentos, las hormigas siguen un sendero químico dejado por compañeras anteriores. En esa primera expedición, ellas aprenden las imágenes de la ruta a medida que avanzan; y en los viajes posteriores, se orientan valiéndose de rasgos específicos del paisaje y sus recuerdos sobre los mismos. Para los científicos conocer la estrategia de orientación visual de las hormigas podría ayudar al desarrollo de robots autónomos, pues la conducta de los insectos es más similar a la de las máquinas que la de los mamíferos.
Un ave que sí sabe bucear
Los pingüinos, a pesar de su incapacidad para volar, son excelentes buceadores. Sus plumas, con
aspecto de escamas compactas, están adaptadas como timones de navegación. Bajo el agua, sus alas transformadas en aletas, realizan movimientos similares a los de un ave en vuelo. La profundidad de buceo depende de la especie; el pingüino emperador, por ejemplo, puede alcanzar los 200 metros en busca de su alimentación básica, que consiste en crustáceos, peces y calamares. La familia de los pingüinos está compuesta por 17 especies, de las cuales cinco nidifican en la Antártica.
Sentidos bien puestos
Algunos animales podrían presumir de tener sus sentidos bien desarrollados. Tal es el caso de los delfines y los perros. Los primeros dotados de un aparato auditivo tan complejo que les permite ver en tres dimensiones objetos ocultos a la vista; los segundos, que con 200 millones de células olfativas, huelen el mundo 40 veces mejor, comparados con los humanos. Existen otros animales, por ejemplo, que conseguirían ser los campeones de los sentidos ubicados en lugares poco comunes. Uno de ellos es la polilla con su tímpano en medio del tórax y, otro es, la mosca con 15 000 papilas gustativas dispuestas en las patas.
Una danza informativa
Las abejas, como especies de una comunidad social, poseen una comunicación
muy desarrollada. Cuando las abejas obreras encuentran alimento, vuelven a la colmena y se lo comunican a las demás haciendo una serie de movimientos semejantes a una danza, la cual está cargada de ondulaciones indicativas de la distancia y la dirección en la que se halla el alimento. Para obtener una cucharada de miel, las abejas deben visitar unas
4 000 flores.

