Planeta Zoo -Año 3 Número 9  Mayo, 2007

Julio, un puma con suerte

Julio es un puma fiel representante de su especie, pues posee un maravilloso pelaje color miel y unos ojos castaños que se han convertido, desde su llegada al Zoo, hace seis años, en la fascinación de chicos y grandes.

Este felino nació en la selva amazónica colombiana, pero fue criado en cautiverio, en un batallón del Ejército en Leticia, como un gato doméstico de gran tamaño. Su vida en ese lugar transcurría de manera normal, incluso jugaba cual gatico con los soldados, hasta que un día decidió probar sus colmillos con los compañeros de juego. Desde ese momento, Julio, supo que sus dientes no eran bienvenidos a la diversión acostumbrada. Fue reprendido y sometido a un procedimiento radical: le cortaron sus colmillos sin la asesoría de un veterinario y sin tener en cuenta medidas médicas e higiénicas.

Este castigo, para el juguetón de Julio, representaba una atención veterinaria urgente, mas la lejanía del lugar y la falta de un veterinario que supiera medicina de grandes felinos volvieron la tarea una situación compleja. Si bien parecía que todo estaba en contra del bienestar de este animal y que su suerte estaba echada, no todo estaba dicho. Coincidencialmente, para ese entonces, el Zoológico de Barranquilla estaba necesitando un puma macho joven, y fue así como en diciembre de 2001, Julio no sólo recibió de aguinaldo un nuevo hogar en donde lo atenderían y querrían, sino que además se convirtió en el mejor regalo de Navidad para los visitantes del Zoo.

Al llegar al Zoo, encontró una maravillosa exhibición adaptada a su medio natural, el bosque húmedo. Al poco tiempo, le fue solucionado su problema dental. Con la ayuda de un grupo de odontólogos endodoncistas y cirujanos –conformado por los doctores Ana María Erazo, César Cuartas y William González– y el equipo de veterinaria del Zoo,  se llevó a cabo con éxito la cirugía y se logró el objetivo fundamental de devolverle la sonrisa a Julio.

En la actualidad, Julio se encuentra en óptimas condiciones y sigue siendo un animal sociable y agradecido con todos en el Zoológico de Barranquilla, por la segunda oportunidad ofrecida.  El carisma de Julio unido a la fascinación que tanto despierta su especie, lo convirtió, en el año 2003, en el Alcalde de este centro recreativo por 194 votos de los 564 escrutados en la jornada electoral programada para niños. Su plan de gobierno, aún vigente, ha sido leerle la cartilla a los insensibles, con el fin de enseñarles a respetar y a cuidar la naturaleza.

Desde su arribo, Julio, siempre estuvo solo, pero en enero de este año tal circunstancia cambió. De Montería llegó un puma hembra con una historia similar de abusos y maltratos. Ahora, a parte de adelantar gestiones para su último año en la Alcaldía, deberá estar atento al encuentro con la que posiblemente será la Primera Dama del Zoo. De igual forma, se espera que la pareja tenga sus crías para que contribuya a preservar su especie de la extinción.