Planeta Zoo -Año 3 Número 9  Mayo, 2007

Flamencos

¿EL AVE FÉNIX?

De antiguas culturas, llega hasta nosotros el mito del ave fénix con sus múltiples variantes, pero todas coinciden en resaltar un ave de singular belleza, que periódicamente muere envuelta en llamas para renacer de sus cenizas, hermosa, radiante, con gran colorido y esplendor; representa así la muerte y la resurrección, el ocaso y el amanecer, la metamorfosis tan anhelada por el ser humano.

Muchos especialistas coinciden en que la fascinante historia del ave fénix, cuyos brumosos orígenes pueden rastrearse en tradiciones etíopes, se refiere a los flamencos rosados. Los egipcios simbolizaron la palabra rojo dibujando la silueta del flamenco, y  consideraron al ave un semidios caído en llamas del Sol, tarde tras tarde, para a la mañana siguiente renacer de sus cenizas. No es difícil concebir un mito como el del ave fénix cuando se piensa en la esbelta y silenciosa silueta de los flamencos rosados enfrentados al enorme sol naranja del ocaso, el cual imprime a los grupos una coloración grisácea y lúgubre. Este escenario contrasta bruscamente con las ruidosas bandas de flamencos carmesíes al amanecer.

Pero el mito del ave fénix no es la única tradición que destaca a los flamencos. Los judíos lo tenían por el animal del Paraíso que resistió la tentación del demonio, y así ganó la benevolencia divina. Los griegos lo llamaban alas rojas, Phoenicopterus, que derivó tiempo después en su nombre genérico (primera palabra de la designación científica). Los romanos ingerían el cerebro y la lengua del ave, cual exquisitez. Los fenicios cambiaban pieles y plumas de flamencos por ámbar y zinc. Los germanos pensaban que no había elegancia comparable a la de lucir alguna rojiza pluma suya en el vestuario.

Más allá de los mitos, la admiración por los flamencos también se da desde un punto de vista biológico. Los flamencos son aves muy bien adaptadas y sus peculiaridades reflejan excelentes adaptaciones a su entorno.

Descubre las sorprendentes adaptaciones biológicas en la ficha interactiva ¿Qué ver  en un flamenco?

En la actualidad, los flamencos siguen siendo contemplados por su belleza y elegancia, características que los exponen al tráfico de especies y a su venta en el exterior como aves decorativas. Tal situación tiene en jaque a las poblaciones de flamencos, aunque no se encuentren oficialmente amenazadas. En nuestro país, los flamencos son arrancados de su medio, y su tráfico se da en condiciones precarias (dentro de tubos de PVC y maletas de viaje). Estos flamencos son extraídos sobre todo de las poblaciones existentes en Musichi, la alta Guajira y el santuario de flora y fauna Los Flamencos, cerca de Riohacha. Acabar con el tráfico de estas aves es crucial para proteger la biodiversidad de los ecosistemas donde habita.


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www.zoobaq.org/especieani/flamenco


La danza nupcial

Los flamencos son monógamos, es decir suelen aparearse con una única pareja en los períodos reproductivos. Además, son animales longevos, pues no es raro encontrar, en estado natural, aves de 50 años.

Uno de los aspectos más notorioS de los flamencos es un clásico y armonizado espectáculo de la naturaleza: su “baile de bodas”. El cortejo de los flamencos se desarrolla mediante una compleja danza en la que las aves ostentan su crecida vistosidad en el plumaje. El grupo entero, machos y hembras, levanta al aire una gran melodía, mientras se agita en una antigua danza. Algunos románticos comparan los movimientos de este animal con los movimientos de los bailarines europeos de flamenco; es más algunos autores afirman que el nombre de la danza se inspira en las actitudes de cortejo de estas hermosas aves. Dicho ritual puede durar varios días, luego de los cuales las parejas se separan y buscan un lugar tranquilo para aparearse y, posteriormente, construir un nido de barro en forma de cráter donde la hembra deposita dos huevos blancos, pasada la gestación.

El cortejo nupcial en grupo estimula a todas las aves de la bandada a iniciar la incubación, para asegurar con esto una sincronizada y rápida puesta. La anterior estrategia es vital en un inestable medio ambiente.

Para alimentarse, los flamencos utilizan sus patas con el objetivo de chapotear en el fondo lodoso de los cuerpos de agua. Durante el proceso, introducen el pico entre sus patas y dentro del agua, lo abren y cierran rápida y repetitivamente para filtrar su alimento mediante unas laminillas incluidas en su pico. Por tanto, el agua sale de éste y el alimento queda dentro. Comen diatomeas, semillas, algas verde-azules, algunos crustáceos y moluscos. Los flamencos tienen el pico invertido, pues la parte superior es movible y la inferior permanece fija. Tal condición es poco usual en las aves y, a la vez, eficaz para conseguir alimento de un fondo lodoso.

A los flamencos se les consideran indicadores del bienestar en los sitios donde habitan, ya que son en extremo sensibles a los cambios bruscos de los ecosistemas. De ahí que se les tome como bioindicadores. Así, cuando veamos grupos de flamencos bailando en el poniente podemos estar seguros del equilibrio del lugar, y aquella fiesta merece todos nuestros esfuerzos de conservación. De esta manera, nos aseguraremos del continuo renacer de los flamencos, cada día.

Reino: Animalia
Filum: Chordata
Clase: Aves
Orden: Phoenicopteriformes
Familia: Phoenicopteridae
Género: Phoenicopterus
Especie: Phoenicopterus ruber

 












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bserva un video interactivo de nuestros flamencos usando sus adaptaciones para conseguir alimento.